Sumergida en los bosques de pehuén y araucarias milenarias de la reserva nacional “La China Muerta” y «Parque Conguillio» la creación audiovisual inmersiva y de carácter ritual comparte un diálogo desde el interior de la tierra, con los espíritus de las ancestras y seres femeninos de la mitología mapuche, guardianas del territorio.
La experiencia es guiada a través de la machi, interpretada por Lorenza Aillapan, quien desarrolla un rupachi y rogativa de conciliación con el territorio y con el bosque quemado de «China Muerta», reivindicando a la Madre Tierra como la primera mujer indígena. Un acercamiento a las prácticas ancestrales que se encuentran fuera de la visión occidental y la concepción del rol humano en la naturaleza.
En el relato interdisciplinar confluyen diversas herramientas, miradas y reflexiones sobre asuntos urgentes de la sociedad actual: crisis climática, femicidios, ecocidios y cosmovisión. La unión entre cine, diseño sonoro musical en 360º, performance, animación 3D y nuevos medios, se pone al servicio para interpretar una sensibilidad presente en los diversos territorios que aún resisten a la herencia colonial – patriarcal.
La obra fue filmada en Reserva Nacional China Muerta y el Parque Nacional Conguillío que forman parte de un corredor ecológico clave en la Araucanía Andina. Ambos espacios protegidos comparten ecosistemas de alto valor biológico, como los bosques milenarios de araucarias (pewen), que constituyen hábitat para especies endémicas y en peligro, además de ser fundamentales para el equilibrio hídrico de la región.
China Muerta y Conguillío están conectados por flujos naturales de agua, fauna y procesos ecológicos que hacen del área un sistema interdependiente. Mientras Conguillío es conocido por su paisaje volcánico esculpido por el Volcán Llaima, China Muerta protege una de las mayores concentraciones de araucarias del país, muchas de ellas afectadas por incendios forestales en años recientes, lo que ha vuelto urgente su restauración y resguardo.
Juntas, estas áreas representan no solo una riqueza natural excepcional, sino también un legado cultural y espiritual para las comunidades mapuche-pewenche, siendo territorios sagrados donde se articulan saberes ancestrales, biodiversidad y memoria geológica.
La pieza también cuenta con el trabajo de Esteban Bustos en la animación 3D; Arnaldo Rodriguez, dirección de fotografía; colaboración musical de Fran Straube (Rubio); Melisa Miranda y Rosa Angelini en montaje; Adela Marrlcha Quiñileo en la traducción de textos al mapuzungun; post producción de sonido a cargo de Christian Cosgrove, Yagan films e Imitelab; y un elenco compuesto por Kelv Aillapan y Left Aillapan y Lorenza Aillapan.
El proyecto fue cofinanciado por Fondart Nacional 2021, Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio de Chile e Imitelab, experiencias inmersivas.
Inmersión en la mapu, en su estreno presentó doce funciones rotativas exhibidas como video instalación con sonido inmersivo en Salón Blanco del Museo Nacional de Bellas Artes, en el marco de las 15 Bienal de Artes Mediales de Santiago 2022.
Estas exhibiciones estuvieron acompañadas por una performance y rito inicial y final a cargo de la artista mapuche Lorenza Aillapan.