“Hay una conspiración en la tierra” (There is a conspiration in the land), frase de la activista Angela Davis, ilumina el acto reflexivo, es un llamado de lucha en defensa de la madre tierra y los derechos humanos, a través de las voces, sonidos y resistencias de mujeres indígenas, pueblos originarios de latinoamérica y activistas en el mundo. Un viaje que se desplaza entre texturas de carácter electrónico, acústico, samples, paisajes sonoros, world music y música incidental, acompañado por visuales, proyecciones monumentales y escenas performáticas de denuncia, danzas rituales y los cantos y danzas mapuches de la performance y activista mapuche Lorenza Aillapan, junto a Rosa Angelini.